lunes, 10 de diciembre de 2007

VICTORIA DE MIERDA

Yacuiba 07 de noviembre de 2007
La Verdad nos hace Libres
VICTORIA DE MIERDA
(*) Esteban Farfán Romero
E-Mail: farfan2007@gmail.com
Celular 77180451
Yacuiba – Gran Chaco
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó este miércoles como una "victoria de mierda" el triunfo de la oposición en el referéndum del domingo pasado, cuando su reforma socialista a la Constitución fue rechazada por el 50,7% del país. "Sepan administrar su victoria, porque ya la están llenando de mierda. Es una victoria de mierda y la nuestra, llámenla derrota, pero es de coraje", dijo Chávez en un improvisada conferencia de prensa en al que apareció abruptamente..
El líder bolivariano compareció este miércoles, junto a miembros del Alto Mando militar, para desmentir distintas informaciones periodísticas y de la oposición, según las cuales Chávez habría sido presionado por oficiales castrenses de alta graduación para aceptar su derrota.
El presidente venezolano empleó una metáfora sobre los escudos de armas que adornan Fuerte Tiuna, la mayor base militar del país, y señaló que a veces estos emblemas tienen una especie de herrumbre: "Y eso tiene dos componentes: sangre y mierda. Toma nota (Hernán) Lugo Galicia -dijo aludiendo al periodista del diario 'El Nacional' que escribió el reportaje- porque lo tuyo es esto último, mierda".
Desde Defensa se desmienten los términos El ministro de Defensa, el general Rangel Briceño, también desmintió estas informaciones durante la comparecencia ante los medios de este miércoles. "Hay quienes plantean que la Fuerza Armada presionó al presidente para que aceptara el resultado. Al presidente no se le presionó porque él es impresionable", subrayó Briceño. Sin embargo existen fuentes muy serias que revelan que la madrugada del lunes las Fuerzas Armadas habrían prácticamente obligado al Presidente reconocer su derrota para evitar derramamiento de sangre.
Chávez volvió a la carga anunciando una nueva ofensiva constitucional antes del fin de su mandato en 2013, con el fin de aprobar su proyecto socialista: "Nosotros vamos de nuevo a la ofensiva. Yo lo vuelvo a repetir. Lanzamos la primera ofensiva para la gran reforma constitucional, pero no crean que se que se acabó. Prepárense, porque vendrá una segunda ofensiva rumbo a la reforma constitucional", dijo.
Y añadió: "Si se recogen firmas, esa reforma se puede someter a referéndum de nuevo en otras condiciones, en otro momento, en este mismo lugar que se llama Venezuela".
El presidente venezolano, que accedió al poder por primer vez en 1998, fue reelegido presidente en diciembre de 2006, cuando anunció su intención de construir en Venezuela el "socialismo del siglo XXI". La actual Carta Magna, aprobada en 1999, sólo permite una reelección, por lo que Chávez tendría que abandonar el poder en 2013.
Durante el referéndum del domingo pasado, el 'Sí' a la reforma constitucional obtuvo alrededor de 4,2 millones de votos (49,3%), lo que representa tres millones menos que los obtenidos por Chávez para su reelección presidencial hace exactamente un año.
Esta actitud inmadura mostrada por el presidente Chávez, revela que detrás del líder venezolano, existe un hombre soberbio, arrogante y endiosado que esta gobernado por la megalomanía y el narcisismo, fortaleciendo un proyecto de corte personal y caudillista.
El desliz demuestra que las aspiraciones totalitarias y autoritarias del Presidente son una evidencia, no solo por el contenido de las reformas propuestas, sino por la conducta extremadamente hormonal, veleidosa y frívola que asume de manera constante.
Es algo más que un deseo decir que frente al Chávez que reconoció que su propuesta de reforma constitucional había sufrido una derrota clara e irreversible, solo queda un camino: optar por un modelo civilizado de socialismo, de contenido democrático y humano, dinamizado con estricto apego a la ley, y donde la urgente necesidad de que Venezuela acometa las tareas para convertirse en un país justo e igualitario, sea imposible si no se sacrifican las libertades ciudadanas, el respeto a los derechos humanos como valor absoluto y no relativo de las contingencias políticas, se colectivice la economía y el estado pase a ser el centro del que parten los hilos para controlar, desde las asuntos más nimios, hasta los más transcendentes de la sociedad.
Plataforma, que no es que no se hubiese implementado, desarrollado y profundizado durante los 8 años de la era chavista, sino que estaba mediatizada por disposiciones y artículos del pacto constitucional vigente, la Constitución del 99 que también llaman “bolivariana”, donde el centralismo, el militarismo, el estatismo y el ultranacionalismo coexistían con principios que protegían las garantías ciudadanas, el estado de derecho, la pluralidad y la diversidad.
Digamos que la reforma fue una intentona por barrer con los últimos vestigios democráticos de un pacto constitucional que, si bien ya acusaba los rasgos autocráticos de su promotor y factor, no llegaba a las aberraciones del modelo totalitario que terminó siendo el norte y objetivo central del teniente coronel.
Por eso su derrota no llegó por la vía de los votos de una oposición cansada, escéptica y que había caído en la trampa, típicamente fascistoide, de devaluar y no concederle ninguna eficacia al voto.
No era, por cierto, la experiencia del llamado pueblo chavista, el cual le debía toda “su” ilusión de poder al voto, y pensaba, con justa razón, que era la herramienta adecuada para derrotar a la constitución totalitaria de nuevo cuño y de socialismo del siglo XXI.
Es, por lo menos, lo que revelan las actas de totalización de los votos, las cuales permiten conocer que, con una abstención del 45 por ciento que razonablemente puede atribuirse de por mitad al chavismo y al antichavismo, deja una participación del 55 por ciento de electores que, divididos de nuevo por 2, le asignan un 23 por ciento a la oposición (NO) y 22, 50 por ciento al gobierno (SI).
De modo que lo que llega alcanzar el chavismo es el apoyo del 22,50 por ciento de los que participaron (un 55 por ciento), que confrontado con el 23 por ciento de los que votaron por el NO, y el 45 por ciento de los que se abstuvieron, le propina un fulminante derechazo al mentón del 68 por ciento de rechazo.
Y por esa vía arribamos a la conclusión epicéntrica del evento que terminó en la madrugada del lunes: Chávez no fue derrotado por la oposición que con toda justicia ha sido ubicada en la clase media y fue un componente importante en el total de la abstención, sino por sectores del pueblo chavista que le han dicho adiós al comandante en jefe, están ubicado mayoritariamente en las barriadas populares de Caracas y del interior y pasa ahora a ser un componente clave, sino esencial, de la nueva oposición.
La cual seguramente va ser absorbida, o va absorber al sector tradicional de la oposición, en una dinámica en la cual una y otra resultaran renovadas, transformadas y redivivas.
Situadas frente al caudillo redentor que tendrá la opción de arrollarlas y volver la página hasta donde la dejó en la madrugada del lunes, o ser arrolladas por ellas. No será en días, ni semanas, pero sí en un mes de la primera mitad del próximo año en que la Venezuela que Chávez creó pueda decirle que ya no lo necesita.
MI CONCLUSIÓN
El Presidente debe tener las barbas en remojo, porque este tipo de episodios, deben ser analizados escrupulosa y cuidadosamente por los asesores y circulo íntimo de poder del Presidente Morales, ya que si no se reflexiona lo que pasó en Venezuela, existe mucha probabilidad de que se repita el hecho.
Hay que tomar en cuenta que el Presidente Morales ha perdido mucho terreno en le país, a tal grado que existen varias regiones en las que prácticamente su presencia no es admitida, o por lo menos no se garantiza su integridad. Esto es muy grave, porque significa que hay pérdida del poder del Estado. En todos los intentos de imponer su voluntad a través de la fuerza, ha fracasado estrepitosamente.
Sin embargo las señales de soberbia y tozudez con instalar al AC en el Chapare, no revisar el recorte del IDH, y seguir una línea dura y provocadora en el discurso que esta enviando el Gobierno son absolutamente peligrosas y de alto riesgo porque los ánimos se pueden crispar aun más a niveles incontrolable.
Esta semana que se aproxima va a ser determinante para el país, porque se van a tomar decisiones importantes sobre nuestra patria. Tengo todavía la esperanza de que terminemos en paz, usando como instrumento el diálogo y la concentración, dejando las posiciones duras y extremas que nos están llevando al abismo.
(*) Es Comunicador Social, reside en Yacuiba

1 comentario:

Esteban Farfan Romero dijo...

me parece muy bien tu analisis y comentario, pro lo que me sigue adelante.