jueves, 15 de mayo de 2008


¿QUÉ HACEN LOS CONSEJEROS?


(*) Esteban Farfán Romero
E-Mail: farfan2007@gmail.com
Celular 77180451
Yacuiba – Gran Chaco – BOLIVIA


Diversas especulaciones se tejen/tejieron en torno a las (verdaderas) actividades que realizan los consejeros departamentales, por lo menos los que tenemos en el Chaco, mas allá de la formalidad. Al parecer estas insistentes conjeturas tienen algo (o mucho) de verdad, porque las diversas denuncias realizadas cuando el Concejo Municipal de Yacuiba se aprestaba a designar al mismo, y muy a pesar de la gravedad de las mismas, no han sido debidamente aclaradas por los aludidos.
Un concejal asqueado por todo lo que pasaba con sus colegas, en arranque de sinceridad, ha denunciado que había sobrecitos que corrían de un lado a otro con contenido desconocido y que dichos “sobrecitos” eran tan poderosos que cambiaba automáticamente la orientación del voto, y las ofertas venían de ambos lados (candidatos). Se dijo –incluso- que todo estaba arreglado, pero el pan se quemó en la puerta del horno, pues se especulaba que todo estaba listo (aceitado) para la formalidad del voto (sesión), pero un concejal se pasó de vivo, porque recibió de parte de los dos aspirantes y dejó muy mal parado, porque éste ya tenia los cohetes y el churrasco listo desde la noche anterior para festejar al designación.


Me llamó mucho la atención la declaración de un Consejero que afirmó que ser Consejero es un verdadero “sacrificio” porque no se gana bien, ya que las dietas están en función a las número de sesiones a las que asisten y que en un mes no ganaron un sólo centavo porque o hubo ninguna sesión. Sin embargo esta afirmación contrasta claramente con la disputa a muerte que se evidenció para ser designado, incluyendo las denuncias reveladas.


Una pregunta que me hicieron en varios momentos es ¿que hacen los consejeros?, mejor ¿cuáles son sus responsabilidades como autoridad?


Los legisladores bolivianos son (y han sido) muy expertos en hacer leyes ambiguas, que dicen todo y al mismo tiempo no dicen nada, y la Ley Nº 1654 (mal bautizada como Ley de Descentralización, cuando no descentraliza nada, sólo desconcentra) no escapa a esta regla. En lo que respecta a las funciones/actividades que cumplen los Consejeros Departamentales (Art. 14) es muy general e impreciso, al margen que diversos Gobiernos le han quitado poder a los Consejos Departamentales, reduciéndoles a un bonito florero que le hace coro al Prefecto. ¿Alguna vez escuchó que algún Consejo Departamental (antes o después del fallo del Tribunal Constitucional sobre esta competencia) haya censurado a un Prefecto? (Art. 14, m; 16). Claro que la elección popular de los Prefectos, ha dejado muy mal parados a los consejeros, porque no gozan de la misma legitimidad, y normalmente su designación responde a componendas y prebendas político-partidarias. En la historia de Tarija y el Chaco, no hemos tenido consejero “idóneos” con condiciones mínimas para asumir semejante rol trascendental.


El Decreto Supremo Nº 27431 de fecha 07 de abril de 2007 firmada por el Presidente Carlos Mesa, establece con claridad las funciones del Consejo Departamental, un análisis de dicha norma arroja que el Consejo Departamental solo cumple una función decorativa.


Hubo una pata coja en la decisión de elegir a los Prefecto por voto popular, porque debía incluirse también a los consejeros y proceder a aprobar una nueva (verdadera) Ley de Descentralización (o de Autonomías), en el que incluya las atribuciones y competencias de ambos órganos, pero como en nuestro país nos gusta hacer las cosas a medias, se dejó para después. Nosotros somos enamorados de la democracia plebiscitaria, que consiste en la confianza absoluta en las urnas para resolver los problemas políticos, cuando en realidad el ejercicio del voto es solamente la formalidad de la misma. Hemos cambiado la forma, pero no el fondo del asunto, pues el Prefecto en cuanto a sus atribuciones y competencias son las mismas, lo único que ha cambiado ha sido el proceso eleccionario.


Es chistoso que en un órgano supuestamente “fiscalizador”, sea dirigido (o tenga como cabeza natural o de facto) a la cabeza del Ejecutivo (Art. 5, u; D. S. Nº 27431, Art. 26), es decir, el Prefecto (o su Secretario General) dispone de los recursos y él mismo se fiscaliza y se aprueba ¿?
Entonces esta clase de antinomia desvirtúa y contradice la descentralización/autonomía, tomando en cuenta que el Prefecto era designado por el Presidente de la República.


Entonces, como los Consejos no tienen competencias claras y precisas de fiscalización, no les queda otra que convertirse en meros “tramitadores/diligencieros” de proyectos (especialmente los jugosos) que agilizan el trámite de acuerdo a la importancia de los mismos.


Hay una infinidad de temas/asuntos muy importantes en las provincias que son dejados de lado, porque no significan proyecto de envergadura o con posibilidades de ejecuciones millonarias. Se ha hecho costumbre que los Consejeros le den poca importancia a estos temas, limitándose únicamente a las licitaciones de cemento o adquisiciones cuantiosas.


Un ejemplo de ello, es lo ocurrido en la provincia Gran Chaco en los últimos días, cuando desde hace cinco meses casi 150 docentes y personal administrativo están sin salario de parte de la Prefectura, pasando por situaciones socioeconómicos dramáticas donde están involucrados niños que no prueban leche y comidas desde hace mucho tiempo, porque sus padres no cuentan con recursos económicos. Las autoridades que son la correa de transmisión de las demandas y exigencias de la ciudadanía canalizando las mismas a través de los procedimientos institucionales, simplemente no aparecen.


Aunque la disposición legal, no es un óbice de ninguna manera, los diversos ciudadanos que fueron designados como Consejeros, no llegaron a su condición real de ser verdaderos fiscalizadores de los recursos públicos. Cuando digo fiscalizadores no estoy refiriendo a una autoridad que constantemente le pone zancadillas al Ejecutivo, sino a la cualidad y capacidad de gestionar, controlar, planificar, ordenar la inversión, establecer visiones, provocar la participación de la población, etc.


Los Consejeros muestran poca (por no decir nada) transparencia de sus actos, pues ni siquiera brindan informes a los Concejo Municipales como establece la Ley, mucho menos a otras instituciones, generando desconfianza en un órgano que en 18 años debería formar parte de la población.


No se sabe a ciencia cierta cual es el comportamiento de la Prefectura en relación a temas como la transferencia del 45%, su ejecución y la evaluación de los resultados. Existen deudas impagas de la Prefectura que no fueron honradas, pero no se conoce su estado. Todo esto s responsabilidad de los consejeros, pero lamentablemente ninguno de los que hemos tenido tuvo la iniciativa (capacidad) de cumplir su misión encomendada de forma idónea.


Un informe presentado por uno de los Consejeros del Chaco en días pasados, al sólo verlo, desnudaba la pobreza del mismo y provocaba mucha pena/bronca por lo insustancial e inutilidad. Dos páginas a renglón saltado de introducción de su autoría y lo demás eran sólo fotocopias del POA de la Prefectura. ¡Que pobreza Dios mío!


Entonces el debate debería ser no la formalidad de la democracia (proceso eleccionario), sino el fondo del mismo, es decir la cualidad de la naturaleza de la representación. Estamos enfrascados en elegir solamente, cuando ese asunto no es el más importante, sino la función que cumple la autoridad. ¿De que sirve que elijamos al próximo Consejero, si seguirá siendo la misma autoridad con las mismas competencias?


Hace días pasados tuve una entrevista con algunas autoridades que promueven este tipo de actos, y su respuesta se limita a que se le exigirá a los candidatos transparencia, fiscalización, trabajo, y lealtad con la Provincia. Todos sabemos que en tiempo de campaña se promete el cielo y la tierra con el fin de obtener el favor del pueblo, y después …


MI CONCLUSIÓN:


En un arrebato de democracia plebiscitaria, como dice Weber, concentran sus energías en impulsar/organizar procesos eleccionarios, como si fuera la solución al problema de fondo. Nos gusta mucho ocultar la basura debajo de la alfombra, el problema de fondo es la capacidad y las autoridades (cualidad) que pretendemos elegir. Le damos más valor a la parafernalia que a la sustancia, y nos empecinamos en concentrar todos nuestros esfuerzos y energías en el balcón y el show. Todos nos damos cuenta que este inesperado frenesí de nuestras autoridades, responde en realidad a intenciones personales y de grupos de poder, y ellos saben muy bien que maquillan muy bien sus intereses con cierta cesión al pueblo.


Los consejeros fueron autoridades refractarias a la fiscalización real y se han reducido a ser cola de furgón y florero del Prefecto, pero con una gran capacidad de activar mecanismos de representación de intereses corporativos de emporios empresariales que circundan las arcas prefecturales. Termino con una frase de Guillaume Duvair, “El oro, a la par que es el más puro de los metales, es el mayor de los corruptores”. (Yacuiba 15/05/08)


(*) Es Comunicador Social y Docente.
E-Mail: farfan2007@gmail.com
Web: http://www.estebanfarfanromero.blogspot.com/

1 comentario:

Proyectomental dijo...

en cierta forma es una modalidad típica de aliminar las aspiraciones,que queremos todos los chaqueños y no chaqueños es preciso tomar iniciativas.obejtivas que vayan a promover la verdadera politica y el verdadero cambio sin embargo esto no sucedera por que no hay verdaderos hombres de mente libre
www.proyectomental.blogspot.com