jueves, 5 de agosto de 2010


Librepensante

ARTÍCULO 302

Esteban Farfán Romero

E-Mail: farfan2007@gmail.com

Cuando niño, mi abuelo siempre me decía que “la mentira tiene patas cortas”. En política la mentira es una moneda muy corriente, que se usa con el fin de obtener el preciado poder, echando mano de ella como mecanismo fácil y efectivo. Los dirigentes políticos del Chaco le han dicho (mentido) al pueblo que ellos son los autores de la autonomía regional, que gracias a sus gestiones ante el Gobierno Nacional en Cochabamba introdujeron esta figura en el documento final consensuado con los Prefectos sobre los términos del proyecto de Constitución de Oruro. Hay que recordar que en Cochabamba se han reunido los prefectos con el Gobierno Nacional con el fin de hacer los retoques a la Constitución aprobada irregularmente en Oruro (diciembre 2007).

Nuestros representantes nos han contado la historia que ellos formaron parte activa de las negociaciones, y que lucharon contra los malvados prefectos que buscaban por todos lados no admitir/consentir la figura de la autonomía regional de autoría de los chaqueños. Aquí, después de la aprobación de la Constitución en tropa hicieron romería por los medios de comunicación desprestigiando a los prefectos opositores por esa supuesta actitud.

Pero lo interesante es que la verdad de las cosas no había sido así. Pues la figura de la autonomía regional ya estaba insertada en el proyecto de Constitución aprobada ilegalmente en Sucre y Oruro (Art. 281 -283), comparando con la que fue aprobada en La Paz después (la vigente, 21 de octubre 2008), debo decir que existen cambios muy importantes y de fondo, que perjudicaron la composición de la autonomía regional y los responsables de todo esto son las autoridades que participaron de las negociaciones de marras.

Por ejemplo, la Constitución de Oruro establecía un gobierno regional (art. 281, II) lo que la Constitución vigente elimina ese esa importante figura, limitando a ser sólo “un espacio de planificación y gestión”. La constitución de Oruro identificaba a la cabeza del órgano ejecutivo como Gobernador o Gobernadora (Art. 282), la actual sólo dice órgano ejecutivo. Estos hechos concretos demuestran contundentemente que la gestión de nuestros representantes fue perjudicial a los intereses del Chaco, pues le quitaron calidad/cualidad a la autonomía regional. No me ayudes amigo.

Eso no es todo, lo grave de todo es que la Constitución de Oruro establecía un catálogo competencial (13) para las autonomías regionales (Art. 302), además de las concurrentes. Estas trece competencias constitucionales asignadas, fueron eliminadas/borradas del nuevo texto constitucional reformado en Cochabamba donde nuestros “ilustres” representantes formaron parte de las mesas de negociación.

La Constitución vigente, no establece la asignación de competencias (como la de Oruro), sometiendo a la autonomía regional a un procedimiento muy complejo y engorroso para la asignación de competencias sujeta a una difícil negociación ante la Asamblea Departamental para la transferencia de competencias (Art. 280, III) con la aprobación por dos tercios de la misma como mínimo.

La autonomía regional está hueca, desnuda, sin contenido porque no tiene una sola competencia asignada y está supeditada a la legislación de la Departamental. ¿Autonomía?

Las autoridades han vendido un discurso de campaña de avanzada en el que sólo faltaba que le digan al pueblo que poseeremos una autonomía en el que tendrá su propia Fuerzas Armadas, Policía, y relaciones exteriores independientes, etc. Tarde nos dimos cuenta que se trata sólo de un retorica de campaña.

La realidad legal nos dice que la autonomía regional es una tímida descentralización administrativa, y no una autonomía. Qué triste. Pobre Chaco, sigue siendo rincón de promesas. (Yacuiba 05/08/10)

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