jueves, 24 de febrero de 2011

El Reculazo


El dedo en la llaga

El Reculazo

ESTEBAN FARFÁN ROMERO

E-Mail: farfan2007@gmail.com

Telf. (591) (4) 6832290; Cel. 77180451

Yacuiba – Gran Chaco – TARIJA - BOLIVIA

Ante una inminente reacción popular con desenlace reservado e impredecible, los “honorables” concejales decidieron cortar por lo sano, abrogando la Resolución Administrativa de marras que autorizaban/exigía al Ejecutivo la elevación de los “jugosos” y privilegiados salarios que perciben los semidioses de Yacuiba.

Jorge Arias, Presidente del Concejo Municipal visiblemente apesadumbrado/acongojado/entristecido/desconsolado, con cara de pocos amigos, malhumorado anuncia con toda la seriedad que exige la circunstancia, que decidieron (también) por unanimidad abrogar la Resolución Administrativa que tanto polvo ha levantado.

Sin embargo, Arias no desaprovechó la oportunidad para amenazar de forma directa a los que se atrevieron a objetar la decisión de los demiurgos yacuibeños. Dijo que iniciará acciones penales contra aquellos que a través de los medios de comunicación “desprestigiaron” a los prestigiosos honorables concejales. Varios de ellos tienes cuentas pendientes con la justicia por haber estafado al Estado, pero están impunes.

A los “honorables” concejales, les sucedió exactamente lo que le ocurrió al presidente Morales con lo del gasolinazo. Hay muchas coincidencia, incluso hasta en el mote, el eufemismo que le pusieron al asunto de manera muy creativa. “No es aumento salarial, es nivelación” dijeron seguros que con ese argumento dejaban boqueando a los críticos.

Olieron que la cosa estaba muy fea, porque para hoy estaba programada una marcha con consecuencias impredecible. Esta acción desacertada desató la ira y bronca popular contra la clase política de Yacuiba que en poco tiempo se ha convertido en millonaria y poderosa traficando influencias descaradamente. Este es el mensaje de fondo, pues de forma unánime por los medios de comunicación que abrieron el micrófono, condenaron con vehemencia e ímpetu la acción de nuestros “honorables”.

Cortaron por lo sano, porque sabían que con seguridad no aguantaban una arremetida de la población, porque la misma iba a pedir su cabeza. Que se vayan todos, incluso el alcalde, adelantaron muchos de forma coincidente. Su instinto de supervivencia se activo y decidieron adelantarse a los hechos evitando que al avalancha comience a rodar, de lo contrario era imposible de controlar.

Se conocía que la revuelta popular iba a ser en cadena, pues salpicaría de los concejales, al alcalde, y de ahí a los “honorables” asambleístas regionales que hasta la fecha no se sabe que hacen, a qué se dedican, qué producen. Tienen oficinas lujosas con todas las condiciones, vehículos a disposición, abultado presupuesto de gastos, etc.

Esta reacción no se debe quedar neutralizada con el oportuno reculazo de los concejales, sino exigir que neutros “honorables” rindan cuentas de sus actos. Cada concejal tiene tres funciones naturales. Legislar, fiscalizar y gestionar, por lo que su informe colectivo e individual debe ser presentado por escrito y documentado a la población a través de los medios de comunicación. Esto no debe quedar así. Los concejales tienen la obligación de demostrarle a su pueblo que si cumplen su rol para el cual fueron elegidos.

Hay una sensación en el ambiente muy pesado respecto a nuestros políticos, porque la mayoría de ellos aprovecharon la función pública para hacerse ricos de la noche a la mañana. Desvergonzadamente organizan fiestas suntuosas/ruidosas en las que tragan carne hasta reventar y beben hasta caminar de cuatro patas. Todo delante de la gente que se parte la espalda y el trasero para llevar un kilo de azúcar a la casa, haciendo cansadoras filas. Ostentan vehículos lujosos, y no tienen reparos de jactarse que adquirieron lujosas y aparatosas propiedades en el exterior. En la Argentina, Córdoba, Salta, Tucumán.

Hay un ambiente evidente/notable rechazo, animadversión, antipatía hacia nuestros “honorables” políticos porque se han empeñado en demostrar ineficiencia, inutilidad, corrupción, y sobre todo descaro, sinvergüencería. Hay uno que llegó con un par de ojotas gastadas y un aguayo al hombro a Yacuiba. Desde que apareció, lo único que hizo es dedicarse a la política, y ahora ya no usa ojotas sino zapatos, y es unos de los mas potentados económicamente en bienes raíces. Se prendió de la función pública con uñas y dientes hasta ahora. Nunca más soltó la mamadera. Es el más cínico e insolente. El Chaco es generoso, nunca cerró a las puertas a nadie. Hasta astutos, pillos, demagogos y sagaces se aprovecharon de su hospitalidad.

Hay otro que volvió de la Universidad de Tarija con la ropa en el cuerpo y no tenía ni para comer, y desde que regreso también saltó a la política y es uno de los que tiene empresas constructoras con palos blancos por doquier. Uno a quien los empresarios deben recurrir para las adjudicaciones llevando el maletín del 15 o 20% en efectivo. Estas mañas/pericias/destrezas aprendió en Tarija de los maestros de la corrupción. Fue el presente griego que nos entregaron los chapacos y ahora lo tenemos clavado en la yugular. Duele como espina en la garganta.

Nuestros políticos criollos han hecho promesas demagógicas con las que ganaron las elecciones y ahora como resultado de su incapacidad se ven imposibilitados de cumplir. El pueblo les pasa la factura. Le han prometido mochila escolar, no hay nada, le han dicho que van a entregarle útiles escolares a los chicos, y nada. La cereza de la corta; dijeron que darían a cada niño una computadora (¿?), pero nos acaban de decir que va a ser muy difícil por no decir imposible. El pueblo está cansado que se lo manosee de forma descarada

Que no jocheen los petos, porque el horno no está para bollos. (Yacuiba 24/02/11)

ESTEBAN FARFÁN ROMERO, es un simple periodista.

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