sábado, 11 de junio de 2011

Censura, Autocensura y Libertad de Expresión

El dedo en la llaga | ESTEBAN FARFÁN ROMERO

Censura, Autocensura y Libertad de Expresión

ESTEBAN FARFÁN ROMERO

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Yacuiba – Gran Chaco – TARIJA - BOLIVIA

“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”. George Orwell

En Yacuiba hay un interesante programa de diálogo que se difunde al caer la tarde en un medio de comunicación de Radio, en el que dos periodistas comentan sobre un tema determinado, y a veces interviene un tercero. El viernes (10/06/11), decidí participar por teléfono ante, la divulgación de una entrevista (grabada) a una autoridad que (ahora si) reconocía que no somos autónomos, pero que afirmaba que la Ley 007 estaba vigente a plenitud y que la Ley 025 es legal y aplicable.

Fije mi posición sobre el particular, y el diálogo con los periodistas se extendió al abordar en análisis de los políticos demagogos que ilusionan al pueblo con promesas que saben que no cumplirán, y que después quedan impunes y en cargos importantes. Dije que en Europa se está estudiando la manera de castigar penalmente este tipo de conducta pública característica de los políticos populistas. Pero cuando puse como ejemplo acciones locales para ejemplificar mejor la idea, saltó la liebre. Dije que aquí (en el Chaco y Yacuiba) está sucediendo exactamente lo mismo, pues hay políticos/autoridades que para ganar elecciones han hechos promesas concretas, pero falsas/ilusorias, que ahora se hacen del otro viernes.

Haber, nombremos algunas de ellas. Los del PAN, dijeron que “el 04 de abril seriamos autónomos, cortaríamos el cordón umbilical con Tarija, si votábamos por ellos” (Jorge Arias y Willman Cardozo); Por otro lado y al mismo tiempo, Carlos Bru, ahora alcalde municipal, prometió la mochila escolar a todos los estudiantes se primaria si elegido alcalde, y hasta la fecha no hay tal mochila. Sólo se les entregó unos cuantos cuadernos y libros en una bolsa negra.

Pero Carlos Bru, fue más lejos aun, dijo que a cada estudiante le entregaría una computadora este año si votaban por él. Esta promesa volvió loco a los niños, jóvenes y padres de familia. Hay spots, declaraciones de prensa, varios impresos sobre estas promesas, por lo que es difícil deshacerse o negar la misma como pretenden hacerlo ahora. Incluso yo escribí un artículo sobre la computadora, y está en el archivo de mi blogs. Hasta la fecha no hay la más mínima intención de cumplir con la promesa de campaña. Uno de los perdedores de las elecciones, dijo que le había ganado la computadora y no las virtudes/capacidad de su contrincante vencedor. Los pobres niños y padres ilusionados se quedaron con los crespos hechos, porque no hay nada de nada. Es más, nadie quiere hablar del tema y también prohíben que se hable, mucho menos reclamar del asunto. Eso fue un señuelo para la campaña, ahora es prohibido hablar del asunto.

Cuando hice la mención a este tipo de conductas de nuestras autoridades, uno de los periodistas mostró evidente molestia como si hubiera injuriado o calumniado a alguien, y me dijo claramente al aire “que en este medio de comunicación no se permiten ese tiempo de cosas (comentarios)”, cortándome la comunicación. Uno de mis amigos me dijo que había escuchado de fondo, una llamada al otro periodista en el que parecía un reclamo. Toda la conversación estaba bien, hasta que llegue a poner ejemplos municipales, y específicamente esta estafa pública.

Inmediatamente he recibido el apoyo y respaldo de mucha gente que me dio ánimos para continuar con mi posición crítica hacia políticos inescrupulosos/embusteros/mendaces que se burlan de un pueblo ansioso de una esperanza y necesitado de días mejores.

No es la primera vez que me sucede este tipo de situación, pero en esta ocasión fue torpe/atrevida/temeraria, al aire y muy evidente. Todos los oyentes fueron testigos de la censura. En otras ocasiones, antes de emitir mi criterio de manera respetuosa me decían que no me iban a dar salida al aire porque los de tal o cual Institución pública le suspenderían el contrato de publicidad. Siempre la petición era cordial y apelando a las necesidades económicas del periodista y a los perjuicios que le ocasionaría. Eso se llama censura previa. Lo que me pasó el viernes es censura. ¿Cuál es más grave?

Hay un medio de comunicación propagandista del PAN, que nunca me dio la posibilidad de hacer conocer mi opinión sobre temas públicos, incluso en una ocasión me negaron el derecho a réplica. Estoy vetado de emitir mi opinión.

La censura, (según el DRAE), es la intervención que practica el censor en el contenido o en la forma de una obra atendiendo a razones ideológicas, morales o políticas. En un sentido amplio se considera como supresión de material de comunicación que puede ser considerado perjudicial, sensible, o inconveniente para una autoridad específica o entidad.

La palabra censura proviene de la palabra latina censor (el trabajo de dos romanos), cuyo deber consistía en supervisar el comportamiento del público y la moral, por lo tanto, censuraban la forma de actuar.

Hay varios tipos de censura; militar, moral, política, religiosa y corporativa. Todos tienen como objetivo el control de publicación de información que podría afectar ciertos intereses.

A través de la censura política, se busca controlar a la población e impedir la libre expresión que puedan fomentar la rebelión. Otra versión de la censura es el fenómeno de la desinformación que utiliza "pistas falsas" para distraer a la gente de algunos otra cuestión controvertida.

La censura política existe cuando un gobierno trata de ocultar, distorsionar o falsear la información que sus ciudadanos deberían recibir. Para ello recurren a mecanismos de control/vigilancia de forma directa, legal o sutil recurriendo al amedrentamiento o la política del premio-castigo. En el caso de los medos de comunicación, es usual, la utilización de la torta publicitaria para gratificar/sancionar a los periodistas y medio de comunicación díscolos.

La censura política, busca la ausencia de información opositora, la crítica o la disensión de la administración de los asuntos públicos

Los gobiernos duros (dictadores) usan el poder militar y la policía secreta, para reforzar la lealtad de los periodistas/población con la voluntad del gobierno para exaltar la historia que el gobierno quiere que la gente crea.

Algunas de sus formas de actuar son a través del soborno, la ruina de las carreras, el encarcelamiento, e incluso asesinato.

Los gobiernos blandos (democráticos) usan mecanismos más sofisticados/disimulados como la política del premio-castigo través de los contratos de publicidad, favores especiales, adjudicaciones, cargos públicos y privilegios especiales.

La censura implica la injerencia del Estado (y políticos) o sus delegaciones, para impedir el libre ejercicio de la libertad de expresión. La censura previa significa imposibilitar la libre expresión a través de cualquier medio de comunicación, escrito o no, como el cine y las obras de arte, antes de que la idea sea emitida o publicada.

El siglo XV se vio conmocionado con la aparición de un instrumento que permitía que las ideas pudieran divulgarse a gran escala, llegando a influir en la mente de otras personas, superando las distancias: ese instrumento fue la imprenta, que se constituyó en un medio peligroso para quienes detentaban el poder no sólo político sino también religioso. Antes fue la imprenta, ahora es la internet.

Las primeras normas sobre censura previa, datan del año 1502 y fueron sancionadas por los Reyes Católicos, aunque ya la Edad Media se había caracterizado por violentas formas de censura. Establecieron listas de libros prohibidos, y utilizaron como vía ejecutoria a los Tribunales de la Inquisición, obligándose a poseer licencias de impresión.

En la actualidad, la mayoría de las legislaciones y textos constitucionales, impiden que se ejerza la censura previa, prohibida además por el Pacto de San José de Costa rica. Sin embargo hay países que limitan la libertad de expresión. China es muy conocida por sus restricciones en cuanto al exceso a la Web. Otros países cuestionados por sus restricciones son Pakistán, Corea del Norte, Venezuela y Cuba.

Los países democráticos son los más respetuosos de la libre expresión (aunque traten de controlarla) y de evitar la censura previa; en las dictaduras, lo común es la proliferación de toda forma de censura.

En ciertos casos, se permiten ciertos límites al uso indiscriminado de esta libertad de expresión, como por ejemplo, la emisión de ciertos programas radiales o televisivos dentro de una franja horaria que se conoce como de protección al menor, si el contenido posee un lenguaje, o imágenes no recomendables para niños. Por lo tanto la reglamentación de esta libertad, en vistas a intereses superiores, no solo es posible, sino ética, necesaria y razonable.

Por supuesto, una vez emitida o publicada la obra o la noticia, quien lo hace será responsable por su contenido, en caso de ser falso, erróneo, contrario a la moral y a las buenas costumbres, o constituirse en delito, por ejemplo, apología del crimen o injuria.

En el caso de los periodistas, los que somos de la profesión sabemos que para evitar cometer estos actos susceptibles de sanción, quien da una noticia, debe hacerlo, utilizando el modo potencial, o dando la fuente en que se ha basado, o no debe revelar la identidad de los implicados en el hecho.

El derecho de libertad de prensa supone evitar el previo control de la autoridad, pero no consagra la impunidad posterior por parte de quien utiliza la prensa, como un medio para cometer delitos, o causar daños culposos o negligentes. Eso significa que en caso que se produzca un daño, tipificado como delito, puede ser procesado como tal. Lo que no debe suceder es el bloqueo a circulación de la libertad de expresión, por lo tanto de pensamiento.

Es curioso/contradictorio que sean algunos periodistas los que levanten la bandera de lucha por la libertad de expresión en contra del Gobierno nacional, y sean ellos mismos los que coartan esa misma libertad a otros que legítimamente reclaman.

En el Chaco, es muy triste evaluar una prensa obsecuente/sumisa con el poder político/público, con escasa formación profesional y técnica en la administración de los procesos comunicacionales. Se dan casos, donde no se equilibra la difusión de las noticias con las contrapartes y el análisis, no hay respeto al clásico triángulo que debería soportar todas las notas para su difusión, no hay valoración correcta de la información, y lo más grave es que no existe investigación. Todos navegan en la superficialidad de la coyuntura, dejándose llevar por las agendas políticas que las autoridades de manera deliberada imponen. Este es un problema no sólo local/regional, sino departamental y nacional. La prensa boliviana es muy mediocre, y poco eficiente al momento de cumplir su rol de interpelador del Estado.

Nuestra prensa gusta mucho del espectáculo, del sensacionalismo, del amarillismo, del tratamiento frívolo y ligero de los hechos importantes que interesan a la sociedad.

Un error que cometimos los periodistas es que fácilmente nos dejamos dominar por los políticos a través de la autocensura. Conozco a muchos periodistas se autoimpusieron el bozal, se privan conscientemente de intimar/fiscalizar/interpelar a las autoridades públicas a cambio de contratos de publicidad. Hay muchos temas muy importantes para la sociedad que son ignorados, sencillamente porque afectan intereses políticos.

Los periodistas en su mayoría no son críticos, analíticos, quizás por la superficialidad en la que se encuentran atrapados. No se preocupan por actualizarse, renovarse, ni desarrollarse. Tampoco los dirigentes o dueños de medios de comunicación crean las condiciones para una mayor y mejor capacitación. Muchos de ellos se han convertido en verdaderos propagandistas de los políticos de turno, abriéndoles el micrófono sin preguntas incómodas. Incluso se ha llegado al colmo de evidenciar a periodistas que ayudan con preguntas inductivas que dejan bien parados a ciertos políticos y acres con los adversarios.

Para toda democracia, la existencia plena de la libertad de expresión es condición sine qua non. Es definido como un medio para la libre difusión de las ideas. Los filósofos de la Ilustración concibieron que el disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias. Otro argumento clásico, es que es esencial para el descubrimiento de la verdad (J. S. Mill).

En el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se lee: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

La Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica de 1969, en el Artículo 13, señala: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto”.

En la Constitución boliviana, en los derechos civiles esta garantizada la libertad de pensamiento (Art. 21), y la libertad en su integridad es inviolable (Art. 22)

Por otro lado también existe una referencia explícita a la censura previa “El Estado garantiza el derecho a la comunicación y el derecho a la información. El Estado garantiza a las bolivianas y los bolivianos el derecho a la libertad de expresión, de opinión y de información, a la rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por cualquier medio de difusión, sin censura previa. El Estado garantiza a las trabajadoras y los trabajadores de la prensa, la libertad de expresión, el derecho a la comunicación y a la información”. (Art. 106

MI OPINIÓN

Pienso que en la defensa de la libertad de expresión no debería existir doble discurso/conducta. Si los periodistas demandamos garantías del Estado para el ejercicio de la libertad de expresión y pensamiento, no tiene sentido que nosotros nos convirtamos en censores, en beneficio del poder político a cambio de favores.

Estos vetos me parecen una perversión del sentido de la justicia, son poco útiles en la búsqueda de honestidad en el periodismo, y en cambio resultan peligrosos para la defensa de esa objetividad e independencia con la que nos llenamos la boca los periodistas.

Está claro que los periodistas no somos jueces, no tenemos que dictar sentencias inapelables basadas en verdades incuestionables. Somos sólo eso, periodistas, analistas y observadores de la realidad, sobre la que aportamos nuestra visión, nuestros conocimientos y nuestra experiencia. Lo que un medio debe procurar es que en sus informaciones prevalezca el principio de no manipular la realidad y trasladar los datos lo más claro posible, cuidando la diversidad de criterios. Y que en nuestras opiniones, nuestros análisis, se trate de dar cabida a la mayor pluralidad de voces, que aporten diferentes visiones.

Si esto de la pluralidad y tolerancia ya es complicado de conseguir, lo otro, la pretensión de una estricta independencia y neutralidad (objetividad como dicen algunos románticos) en los periodistas, no es más que un patraña artificiosa y hueca, que en el fondo hace sospechar sobre la libertad individual. El problema no es si un periodista tiene inclinaciones políticas, ideológicas, etc., el problema es valorar su trabajo y exigirle claridad y honestidad.

Finalmente, que sean los ciudadanos los que entiendan que no pueden fiarse de todas las opiniones. Pero no desde el veto o el miedo impuesto por nosotros a través del micrófono, la cámara o el teclado. Sino desde el conocimiento, discernimiento y la libertad. La credibilidad no se impone, se consigue, se gana éticamente. (Yacuiba 00/05/11)

ESTEBAN FARFÁN ROMERO, es periodista, analista político y docente.

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