martes, 25 de octubre de 2011

Desatando Demonios


El dedo en la llaga | ESTEBAN FARFÁN ROMERO
Desatando Demonios
ESTEBAN FARFÁN ROMERO
“El oro hace soberbios, y la soberbia, necios”. Refrán.
Fue el asambleísta regional Bernardo Crispín (MAS) de Villamontes y los de Yacuiba (José Luis García y Raúl Mansilla) los que han afirmado que se han repartido las instituciones del órgano ejecutivo y deliberativo de la autonomía regional, en Caraparí y Villamontes respectivamente, porque en esos municipios están ubicados los campos gasíferos (sic).
Crispín le ha dicho a un Medio departamental desde Yacuiba que los criterios que se han tomado para decidir la sede del órgano ejecutivo en Caraparí ha sido porque este municipio “no tiene vías y porque allá están los pozos” (sic).
Los que comenzaron a usar como argumento la localidad de los campos gasíferos fueron los asambleístas de Yacuiba y de Villamontes (Crispín), descociendo olímpicamente que “los recursos naturales son de propiedad del pueblo boliviano y serán administrados por el Estado (Art. 349; 357; 311, II, 2 CPE), y estos son varios incluyendo los hidrocarburíferas (Art. 348.I). Estos asambleístas, desconocen que los recursos naturales no son de propiedad de los municipios, ni del Departamento, sino del pueblo boliviano (Estado), por lo que no se puede tomar como referencia propietaria la ubicación territorial del recurso.
Además de eso, lo que Crispín y compañía no saben es que entre Villamontes y Caraparí hay problemas pendientes de definición de límites municipales precisamente en el mismo lugar donde se encuentra el campo San Antonio (Petrobras). Tomar como referencia la localidad municipal de los mismos desataría el fantasma de los conflictos limítrofes entre estos dos municipios de manera insulsa e innecesaria. Es un debate falso que lo único que haría será conflictuar/distanciar aun más la región.
Crispín al no tener argumentos sólidos para responder las criticas, ni valentía para reconocer los crasos errores cometidos, es que no tuvo mejor idea que cargar sus pecados en nosotros. Nos acusó de buscar dividir la provincia, cuando son precisamente ellos los que están despertando demonios que podría devorarnos por su irresponsabilidad. Crispín de la manera más irresponsable está empeñado en poner en la mesa el debate de los límites municipales entre Yacuiba y Villamontes, poniendo en serio riesgo la unidad/amistad pegada con plastilina. Crispín pretende encender la mecha de esta bomba que estallará causando desastres impredecibles si es que no se frena en seco a desbocados como éstos.
Lo que Crispín no sabe es que es la Ley Marco de Autonomías es la que manda/obliga a una [ “peligrosa” redistribución de los recursos naturales al interior del Departamento (LMAD. Art. 111), poniendo el serio riesgo el mecanismo de transferencia/asignación del 45% la Chaco, y es esa misma ley la que dice que “se abrogan y derogan todas las disposiciones de igual o inferior jerarquía contrarias a la presente ley” (LMAD. Disposición final segunda). Esta ley fue aprobada por su partido (el MAS). Es cínico y desvergonzado pretender cargarnos el muerto, cuando nunca propuse una redistribución interna. Más bien lo que dije es que deberían concurrirse los recursos públicos, en lugar de dispersarlo quitándole potencia, como pretende Crispín con su proyecto de estatuto, municipalizando la autonomía regional. Crispín, entendió al revés.
He notado que algunos de los asambleístas todavía no asumen que son autoridades representativas muy importantes del Chaco y de este proceso, pues hacen declaraciones públicas absolutamente irresponsables sin ninguna reflexión, esgrimen argumentos pueriles y vacuos que el sentido común los destroza. Hasta los animales tienen sentido común. Da la impresión que algunos asambleístas creen que forman parte de una comparsa carnavalera porque se expresan como un matón barriobajero, usando un lenguaje procaz, vulgar y ramplón. Hay uno de ellos que es experto/especialista en adjetivaciones, descalificaciones y descréditos.
Lo que les falta a nuestros “honorables” asambleístas es una ducha de humildad. Parece que las camionetas con aire acondicionado, chofer a disposición, los viajes en avión, las estadías en hoteles de estrellas, los viajes al exterior, asesores detrás llevando el maletín y el celular, un jugoso sueldo mensual de 11.500 Bs., y el que le digan los empleados todo el tiempo “honorable licenciado”, “honorable doctor”, ha hecho que se eleven a la estratósfera, privándonos de la posibilidad de conectarnos con ellos. Ya no caminan, vuelan. Ya no son humanos, sino ángeles, son querubines/serafines que vuelan. Son demiurgos infalibles. No se les puede criticar, pues si alguien se atreve a hacerlo, descargan todas sus iras, como lo hacían los dioses griegos.
Mi humilde reflexión/sugerencia es que nuestros asambleístas regionales nos hagan el favor de descender de la nube en la que se encuentran disfrutando de las mieles del poder, y pisen tierra. Nos permitan relacionarnos como humanos. Pedimos que nos hagan el favor de descender.
Termino con una frase del gran maestro Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (Nicolás Maquiavelo), “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.  (Yacuiba 25/10/11).

ESTEBAN FARFÁN ROMERO, es periodista, analista político y docente.
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