martes, 28 de julio de 2015

Gestión sin Rumbo

El dedo en la llaga | ESTEBAN FARFÁN ROMERO

Gestión sin Rumbo

El nivel de debate intelectual de ideas, programas de gobierno y de asuntos de la gente, del ciudadano es muy, pero muy profundo, muy filosófico, insondable, inescrutable y aleccionador. Uno de ellos le dijo al otro “flacuchento, hablás cagadas”, el otro le respondió sin perder tiempo “yo no limpie baños en Italia”, e inmediatamente éste más caliente que un tizón le desafió a pelea en la calle cuerpo a cuerpo a puño limpio, eso si, sin camisa. Una señora que dice que fue a la universidad y fue ministra le dijo al otro: bocón, mentiroso, abusivo, y las mujeres del frente la mandaron a limpiarse la boca antes de hablar del “líder supremo, eterno, indiscutible es histórico del Chaco que dio su vida por nosotros”,  y todos repitan conmigo, améééééénnnn.

Por: Esteban Farfán Romero* | Lunes, 27/07/2015
“Sire, las bayonetas sirven para muchas cosas, menos para sentarse en ellas”. Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, ministro de Exteriores de Napoleón.
DOS EJECUTIVOS: Ramiro Vallejos (UD_A) y José Quecaña (MAS), son los ejecutivos del Gobierno Municipal y de la Subgobernación de Yacuiba.
En el Chaco, la política se ha rebajado/devaluado tanto que ahora ocupan el escenario principal los más audaces, los demagogos, los discurseadores de plaza que tiene como único recurso los cantos de sirena. Usan con mucha intrepidez, gallardía, hasta con cierto aire de orgullo la mentira, las medias verdades y el engaño para hacerse del poder con facilidad. Lo grave de la situación es que éstos ganan las elecciones y se hacen del poder con relativa facilidad.
En la actualidad tenemos como autoridades a aventureros y ansiosos por el dinero fácil y rápido, que han visto en la política como el medio más veloz para lograr sus objetivos egoístas que permanecen ocultos mientras están en campaña. Cuando están asidos del poder público, se concentran en lo que les importa, en lo que verdaderamente los impulso a hacer política. En este momento, no hay persona que haya sido (o es) autoridad que después de pasar por la función pública, no haya acumulado fortuna de inexplicable origen. Hay casos emblemáticos en el Chaco en los que de estar en la miseria más vil, de pronto en el poder se convirtieron en millonarios y nuevos ricos.
Normalmente son personas que fracasan en su profesión u oficio, y optan por la política para amasar fortunas a través de las coimas. En campaña arman discursos (promesas) facilones y azucaradas prometiendo de todo sin sustento, sin responsabilidad, dicen lo que la gente quiere escuchar de manera irresponsable, y de acuerdo a las circunstancias suben las apuestas. Una vez como autoridad, aplican el siniestro plan; buscar la ejecución de faraónicas obras y sobre todo relacionadas todas al cemento, porque ahí está la jugosa mordida. No importa si dichos proyectos no son importantes o necesarios, hay que hacerlas nomás. Para justificar la misma, construyen una batería de argumentos, justificaciones grandilocuentes e impactantes, que adormece la conciencia critica del ciudadano. Por cada obra cobran desde el 15 % hasta el 30 %, dependiente de la empresa y la magnitud de la obra. Se distribuye el porcentaje entre el ejecutivos y los asambleístas/concejales. Saque cuentas, una obra que vale 70 Millones de Bolivianos, Bs. 14 Millones al bolsillo.
Hubo políticos (si se puede llamar políticos a estos bufones, me resisto) que participaban en el negocio de forma directa autoadjudicándose el contrato a través de testaferros, que cínicamente y sin pudor acomodaban al hermano para cuidar el negocio, o al cuñado como gerente de la empresa supuestamente contratado. Hecha la ley, hecha la trampa, se cuidan milimétricamente de observar los procesos de contratación.
Hubo/hay acaldes, ejecutivos, secretarios, concejales/asambleístas que se adjudican obras, servicios, compras menores de manera privilegiada con evidente sobreprecio. En Yacuiba se han denunciado la venta de empresas vinculadas a concejales oficialistas y opositores, por ejemplo, de un balde de plástico que cuesta Bs 40 en el mercado, pero que se facturó al Municipio a Bs. 245. Una juego de  sábanas que cuesta en el mercado Bs. 75, pero que al Municipio se vendió a Bs. 450.  Las mochilas, las llantas, material de escritorio, etc., etc.
El Chaco ha recibido por concepto sólo del 45 % de regalías en los últimos 5 años la suma fabulosa de 9.000 Millones de Bolivianos sin tomar en cuenta los recursos municipales. Con los Municipales se llega casi a los 14.000 Millones de Bolivianos. ¿Ha cambiado el Chaco en su profundidad? No. Sólo en el maquillaje y la buena vista. Los indicares del IDH y pobreza indican que no hubo cambios
En el Chaco tenemos personas que hacen política sin ser políticos. Es decir, que ignoran olímpicamente las reglas, técnicas, componentes, los saberes de la política (como ciencia y filosofía), los conocimientos, los tratados, etc. Ni hablar de ideologías, de eso no saben ni la tapa. Carlos Brú para justificar su traspaso al MAS, en una ocasión declaró ser un socialista radical, cuasi comunista, y es uno de los que siente prurito incontrolable por los lujos, lo material, las suntuosidades. No conoce ni la tapa del Das Kapital.
Todos (salvo alguna excepción), no cuentan con ninguna formación política. No hay políticos profesionales, sino personas inescrupulosas sedientas de dinero fácil y sucio. Aventureros, oportunistas, utilitarios y audaces que prueban suerte en la política, y a algunos les fue bien, muy bien, para desgracia del pueblo. Aquí está la explicación del por qué estamos muy mal. Los estadistas fueron suplantados por los demagogos.
La política (asuntos del Estado y del ciudadano) es el arte de gobernar y su objetivo es usar el poder público para beneficiar a todos los integrantes de la sociedad. Sobre todo es una vocación de servicio, eso, vocación de servicio a los demás muy a pesar de los tristes ejemplos de corrupción y malos hábitos que vemos a diario.
Dick Morris dice que todo proceso político tiene dos partes; la primera es la elección, y la segunda es la gestión. El experimentado asesor de políticos exitosos dice que la primera es relativamente fácil, y sugiere que se debe prestar muy especial atención a la segunda porque es muy compleja y difícil. Cuanta razón tiene Morris, por eso es muy importante aprender de los que saben para no cometer errores, que pueden ser evitados gracias a las advertencias.
Nuestras autoridades en campaña electoral carecieron de un Programa de Gobierno serio. Muchos de ellos no tuvieron nunca. Sobre la marcha armaron algunos slogan que pasaron por planes de gobierno, como propuesta. En el fragor de la campaña fueron improvisando algunas ideas vagas y generales de acuerdo a la coyuntura. Nadie ha tomado con responsabilidad la elección, porque no se prepararon. El debate público en los medios no fue sobre propuestas, sino sobre etiquetas y el intercambio de insultos y descalificaciones. En Yacuiba no se ha desarrollado ningún debate público sobre los programas entre candidatos por lo que hubo oportunidad de evaluar.
El programa de gobierno es importante porque permite a los ciudadanos con derecho al sufragio no votar a ciegas, sino estudiando las diferentes propuestas de los candidatos, comparándolas, reflexionando sobre cuáles pueden ser realizables y cuáles caen en el terreno de la demagogia; por eso, es una responsabilidad de quien aspire a un destino público elaborar y presentar un proyecto político (plan de gobierno) capaz de ser puesto en práctica una vez alcanzado el cargo, con el propósito de orientar su acción de gobierno sin tener que improvisar, como sucede en este momento. 
Sin embargo entre el alcalde Ramito Vallejos (UD-A) y el subgobernador José Quecaña (MAS) hubieron muchas coincidencias. Por ejemplo, convergieron en la salud, servicios básicos, desarrollo productivo, educación, etc., pero hasta la fecha ninguno le ha dicho a Yacuiba cómo piensan/pretenden encarar estos desafíos.
Vallejos dijo que va revolucionar la salud en Yacuiba, Quecaña fue mucho más audaz, planteó convertir a Yacuiba en una ciudadela de la salud. Vallejos se comprometió a  entregar inmediatamente las computadoras a los estudiantes de primaria y secundaria, Quecaña no se quedó atrás, y le ha ofrecido a los universitarios entregarles una laptop a cada uno. Quecaña fue muy intrépido y se ha comprometido a hacer un Megaparque Industrial más grande que el de Warnes. También se ha obligado a aumentar los salarios de los funcionarios públicos, en especial de los guardias barriales.
Van a ser dos meses de gestión y no emiten ninguna señal sobre lo que piensan hacer desde el poder. En realidad van a ser cuatro meses porque antes de su posesión tuvieron dos meses para planificar. En mis intervenciones en los medios locales, me cansé de recomendarles/sugerirles hasta el cansancio que elaboren un ‘Plan de Emergencia de 100 días’ para aprovechar el tiempo de forma ordenada y eficaz, con el fin de materializar los cambios que se ha prometido. Dar señales de cambios en los primeros 100 días era mi consejo. Se debía elaborar un hoja de ruta en la que se encuentre con detalle las acciones a desarrollar. Desgraciadamente menospreciaron y desestimaron mis opiniones y advertencias, y ahí están las consecuencias. Gestiones improvisadas, desordenadas, caóticas, improductivas.
La importancia del Plan
En toda democracia (verdadera), el programa de gobierno (en el caso de los gobiernos subnacionales) es el proyecto político en los hechos, es el documento más importantes de la gestión, porque es un instrumento político y técnico de los procesos político-electorales, de gestión del desarrollo, de gobierno y gestión pública territorial, por cuanto en éste se establecen los compromisos y responsabilidades que comparten los gobernantes y los ciudadanos sobre el presente y futuro de la entidad territorial. Estos compromisos y responsabilidades se imponen por los ciudadanos en las elecciones y son de obligatorio cumplimiento, a través de los planes de desarrollo, en virtud del voto programático.
Teóricamente en lo político, el programa de gobierno es un pacto o contrato colectivo suscrito por los ciudadanos con los candidatos sobre los asuntos de interés público para el desarrollo de las entidades territoriales. Como tal debe ser conocido y cumplido por ambos, pues es la base del proceso político-electoral para buscar el respaldo democrático de los ciudadanos y ser elegido como gobernante.
El programa permite formalizar y concretar propuestas y compromisos para implementar una agenda de desarrollo y de gobierno en temas claves como la reducción de la pobreza, la reducción de las brechas socioeconómicas, la seguridad y la convivencia pacifica, mejorar la calidad de vida, conservación de los recursos naturales, promover actividades productivas, aumentar y calificar la transparencia y la participación ciudadana en los proceso decisorio de la gestión publica e impulsar/motivar el control social.
Los programas nacionales (presidenciales) deben hacer énfasis en garantizar los derechos humanos. Éstos tienen alto contenido ideológico, en los subnacionales el énfasis está en la gestión regional/local.
El plan constituye el punto de partida para el ejercicio de la gestión pública como del control político y social, y el proceso de rendición de cuentas a la ciudadanía.
Desde lo técnico, el programa de gobierno es un referente para que los procesos de empalme, entre las anteriores, las actuales y las nuevas administraciones, se realicen sobre la base del diálogo y el intercambio de información que dé cuenta de los resultados de la gestión pública, el uso de los recursos y los asuntos estratégicos para el desarrollo de la entidad territorial.
Es el punto de partida del proceso de planeación para el desarrollo de la entidad territorial y del ciclo de la gestión pública territorial, pues contempla un conjunto de propuestas –objetivos y medios– para transformar la realidad de una entidad territorial, en la que el candidato ha legitimado a través del voto.
Insisto, el Plan es un instrumento imprescindible de acción política, económica y social materializado en un documento, que establece el conjunto de objetivos a alcanzarse por el gobierno en un determinado plazo y los medios que le servirán para ello. Contiene, por tanto, una serie de previsiones y metas para cuya realización se prevén los métodos y los instrumentos adecuados.
El plan de gobierno es un concepto macroeconómico que sirve de guía y referencia para la acción gubernativa.
Todas las actividades del hombre, y con mucho mayor razón el ejercicio del poder deben someterse necesariamente a una planificación para que salgan bien. El plan contiene las previsiones y objetivos para cuya consecución se prevén los medios/métodos más eficientes para materializar los objetivos. Se dice claramente qué hacer, cómo hacerlo, cuando hacerlo y para quién hacerlo. En este sentido, es una guía y referencia indispensables para la acción gubernativa. Cuando se habla de plan económico se refiere al conjunto de programas a aplicarse en el campo de la macroeconomía, que son una prolongación particularizada de los postulados de la ideología política.
El plan debe definir una estrategia claramente explicada, se descompone en programas, los programas en proyectos y los proyectos en medidas. Ellos van de lo general a lo particular. Las políticas señalan las líneas maestras de acción, los planes enfocan los grandes agregados macroeconómicos y sociales. Los programas los desagregan y entregan sus diferentes partes a los proyectos. Y finalmente las medidas se encargan de los diferentes elementos particularizados para la ejecución de los programas.
Los planes pueden ser imperativos o indicativos, según el carácter de su ejecución; de corto o largo plazo, según su aplicación en el tiempo; y nacionales o regionales según su escala territorial.
¿Qué hacer?
Es muy evidente que los dos ejecutivos (alcalde y subgobernador) no tienen plan de gobierno porque en tiempo de campaña improvisaron todo. Después de las elecciones, se dedicaron a festejar el triunfo descuidando este elemento muy importante. Una vez que asumieron el cargo, privilegiaron la repartición de los cargos a los amigotes y aliados con el fin de sacar el mayor provecho de la caja pública. Descuidaron la gestión.
Técnicamente, la responsabilidad no está sólo en los ejecutivos, sino en el equipo; es decir en los secretarios y directores. Pero hay un elemento importante, el que carga toda la responsabilidad política son los ejecutivos, porque el ciudadano voto por ellos, no por el equipo. La cabeza de los ejecutivos está en juego, así que en tiempo de crisis es momento de tomar decisiones drásticas y de cuajo.
Si estuviera en los zapatos de los ejecutivos, reuniría al equipo y les daría un plazo perentorio conminando a darle sentido/rumbo a la gestión. Si en ese plazo fatal no cambian las cosas, pediría la renuncia de todos ellos, y buscaría conformar un equipo de primera línea que garantice la consecución de la visión.
Les he advertido que requieren rodearse de personas muy calificadas, experimentadas, eficientes y muy comprometidas con el proyecto político, de lo contrario fracasarían. Si había necesidad de importar personal calificado de otras partes, se lo debería hacer en caso de no existir en Yacuiba. Se debía poner a lado de ellos a personal local para que vayan aprendiendo y después de un tiempo asuman la responsabilidad sin causar altibajos. Pero lo que hicieron fue contratar a lo más mediocre de la sociedad yacuibeña atendiendo a grupos de poder que parcelaron la institución pública abusivamente.
El problema  de fondo es que no hay partidos, porque al no haber partidos, no hay cuadros, no hay elementos calificados para asumir responsabilidades públicas, por lo que se improvisa y son fácil presa de las presiones de los grupos de poder que financiaron la campaña. La otra explicación, es que requieren de personas permeables a presiones para la corrupción, por ello acomodan a mediocres que al no tener condiciones, cualidades, atienden las peticiones perversas del ejecutivo. Ahí se arma un contubernio político para el saqueo y expolio.
Pero importante para que el equipo funciones, es que el ejecutivo dé las líneas de acción claras, los objetivos, las metas para que todos se pongan a trabajar por conseguir materializar lo que se busca. Pero para esto es necesario que el ejecutivo tenga visión, tenga un sueño, irradie energía contagiosa a los demás para que el equipo se inspire, ande, se dinamice. De lo contrario cada uno hará lo que mejor le parezca sin coordinar, sin concentrar, sin administrar las energías.
Dicen que hay 100 días de licencia que la sociedad da a toda nueva autoridad en el que la población soporta/admite todo tipo de acción, pero pasado ese tiempo, el ciudadano comienza a pedir cuentas y exige respuestas, resultados. Van dos meses, y no hay  ninguna señal de cambio, de rumbo, de norte, de derrotero. Tienen el poder y no saben qué hacer con el mismo.
Hay un pasaje histórico que es el perfecto para esta situación. El respetado intelectual y pragmático Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord que era ministro de Relaciones Exteriores de Napoleón, le dijo a éste que estaba apesadumbrado porque le estaba siendo difícil imponerse a los españoles; “Sire (padre), las bayonetas sirven para muchas cosas, menos para sentarse en ellas”.
Cuidado que “el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla”, Enrique Tierno Galván, político e intelectual español. Por otro lado “el poder más peligroso es el del que manda pero no gobierna”, Gonzalo Torrente Ballester, escritor español.
El único plan que tienen fueron el rosario de quejas, excusas, berrinches, insultos, descalificaciones, acusaciones. Nos han dado un espectáculo circense grotesco y grosero cargado de vilezas, y lo más grave, ellos están convencido que lo hacen bien.
El nivel de debate intelectual de ideas, programas de gobierno y de asuntos de la gente, del ciudadano es muy, pero muy profundo, muy filosófico, insondable, inescrutable y aleccionador. Uno de ellos le dijo al otro “flacuchento, hablás cagadas”, el otro le respondió sin perder tiempo “yo no limpie baños en Italia”, e inmediatamente éste más caliente que un tizón le desafió a pelea en la calle cuerpo a cuerpo a puño limpio, eso si, sin camisa. Una señora que dice que fue a la universidad y fue ministra le dijo al otro: bocón, mentiroso, abusivo, y las mujeres del frente la mandaron a limpiarse la boca antes de hablar del “líder supremo, eterno, indiscutible es histórico del Chaco que dio su vida por nosotros”,  y todos repitan conmigo, améééééénnnn.
Cuando a uno de ellos le dije que pare el circo, me dio una respuesta que me ha dejado quieto y estupefacto: “A la gente le gusta este tipo de cosas, se ríe, se divierte…” me di cuenta que no tenemos políticos, sino actores, comediantes, payasos. Es lo que llama Mario Vargas Llosa, la farandulización de la cultura, por lo tanto de la política. (Yacuiba 27/07/15).

*ESTEBAN FARFÁN ROMERO, es periodista, analista político y docente.
Director
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Yacuiba – Gran Chaco – Tarija – BOLIVIA

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