domingo, 27 de noviembre de 2016

Yacuiba y su mentalidad pueblerina


EL DEDO EN LA LLAGA
Yacuiba y su mentalidad pueblerina
Por. Esteban Farfán Romero
Twitter: @EstebanFarfanR
Yacuiba – Gran Chaco
Es tiempo que Yacuiba deje de ser un pueblo, pero primero debe dejar la mentalidad pueblerina y convertirse en una ciudad moderna, con identidad propia, refinada, ordenada, con amplitud a ideas nuevas. Sólo si su élite cambia, por una nueva con nuevas ideas, nuevo chip.
Pareto, Mosca y Michels han escrito un enjundioso ensayo que en las carreras de Ciencias Políticas (Sociología Política), es material imprescindible de discusión y ardientes debates sobre cómo funciona la sociedad. Especialmente Pareto, plantea lo que se llama la teoría de la circulación de las élites, ésta es una respuesta fulminante a  las teorías de Marx sobre el proceso revolucionario; Pareto plantea una serie de aspectos sobre la estructura de la sociedad productiva.
Este es un tema apasionante, pero también complicado y árido, así que para lo que quiero expresar, voy a tratar de ser simple y sucinto. Pareto dice que toda generación producen una de élite intelectual superior (combinación de inteligencia, voluntad y energía), lo que los expertos contemporáneos llaman el circulo rojo.
Si la sociedad no encuentran canalización del desarrollo a sus capacidades, de la que son responsables de canalizar este circulo rojo, se produce un hecho volcánico. Sucede que se unen las energías de las frustraciones, se provoca una implosión y puede terminar en catástrofe social provocado por simple una chispa.
La democracia ha encontrado mecanismos de cambios graduales con violencia controlada (canalización de energías), abriendo los tapones que las energías acumuladas en las fuerzas de la sociedad presionan.
Cuando no hay libertad de circulación de las élites, se está ante un peligro/riesgo catastrófico (camino drástico violento), que puede llevar a empeorar las cosas. Para estos expertos, una sociedad debe generar el tránsito rápido y gradual dando paso a las nuevas élites, con el fin de conducir esas energías que la misma sociedad produce, de forma creativa. Lo que la abuela llama, la inyección de sangre nueva.
Las estructura sociales no son mecánicas, rígida y estables. Si no circulan las personas preparadas y encuentran espacios, una sociedad se atrofia, se paraliza, se frustra, se estaciona.
Yacuiba es una ciudad a la que llegué a querer mucho con todo mi alma, me gusta bastante y he decidido quedarme aquí, por lo menos por ahora, para siempre. Yacuiba es una ciudad con muchas potencialidades y oportunidades, muy importantes, ubicada en un enclave estratégico. No han sido aprovechadas por sus autoridades estas ventajas comparativas.
Tiene gente muy buena, pero me causa profunda tristeza cómo los miembros de la élite societal, tanto sus hijos como los advenedizos, demuestran que no la quieren, al despreciarla descuidándola. Yacuiba ha tenido como líderes a hombres en tiempo claves que salieron de sus entrañas, pero que tampoco hicieron algo por cambiar su realidad
Es la capital de la provincia Gran Chaco, pero no ha podido hasta ahora liderar todavía la novicia Región, reduciéndose a asumir un papel cómodo de un municipio más. Tiene tres veces más población que Villamontes y cinco, más que Caraparí. Es la segunda ciudad más importantes del departamento de Tarija.
Yacuiba desde hace mucho que no refresca su élite. Siguen los mismo líderes intercambiándose los espacios de poder sin ninguna creatividad, y sin ofrecerle a la sociedad una perspectiva. La circulación de élites no significa solo el cambio de personas, sino el de ideas, visiones, sueños.
Yacuiba no tiene un norte desde hace mucho tiempo. No se si en el pasado hubo, pero en este momento se encuentra sin rumbo, y ése es un problema serio, muy serio. Cuando no se sabe adónde se va, cualquier camino es bueno y se arriba a cualquier parte.
Yacuiba tiene una clase media despolitizada, acrítica, rentista, cómoda, mediocre, floja y conformista. Su núcleo dirigente está conformada por personas que no les interesa el futuro como ciudad. Le tienen poco cariño a su tierra, lo importante para ellos es vivir el momento, y sacar ventaja personal de la circunstancia. No se involucran activamente en las decisiones importantes, por lo que dejan hacer y dejan pasar.
Los políticos son personas que diagraman discursos bonitos para atraer votos, hacerse del poder y convertirse en nuevos ricos aprovechándose de la caja pública. La gran mayoría de los políticos son aficionados, oportunistas e inescrupulosos, y se mantienen en el poder desde hace muchos años, impidiendo cambios sin remordimientos. No son líderes, son encantadores de la política.
Han demostrado no tener amor por su tierra, su único objetivo es obtener los beneficios personales que ofrece el cargo. Es élite es una réplica de la misma sociedad, oportunistas, rentistas, mediocres, sin visión, desamorados.
El municipio de Yacuiba es el reflejo de esta descripción. Es una ciudad desordenada, caótica, sucia, sin identidad propia, peligrosa, insegura, sin planificación urbana.
Yacuiba no tiene una masa critica (disparador intelectual) preocupado de los asuntos públicos; que critique, que oriente, que reflexione, que proponga, que se preocupe por su futuro.
La universidad no es un espacio en el que se generen ideas, tampoco un lugar en el que se debatan las ideas, o facilite su evaluación. Tampoco existen núcleos que practique este tipo de actividades necesario para darle contenido y forma a los procesos. El comité cívico y otras instituciones se han convertido en instituciones decorativas sin ninguna influencia, e iniciativas.
Los lideres emergentes se pasan el tiempo haciendo cálculos que les posibilite acceder a espacios de poder para hacer los mismos que los que están asidos, no poseen objetivos claros, tampoco entienden la realidad. No seducen, no llaman la atención, tiene ideas. No tienen entre manos nada nuevo, nada creativo. No tienen lo que los expertos llaman objetivos estratégicos, ideas fuerzas, centristas, propulsoras. Yacuiba está esperando desesperadamente una nueva forma de hacer política, espera nuevos líderes, pero que encarnen un nuevo relato, nuevos ideales, con una nueva manera de hacer política.
Yacuiba no cuenta con un grupo empresarial con posibilidades de participar en la dinámica económica, ni con capacidad para generar condiciones para construir una base productiva autónoma. En esto, hay mucho por trabajar. Curiosamente la gran mayoría de los empresarios (para mi no son empresarios, sino comisionistas que negocian contratos), son capitalinos, que están en Yacuiba solo el mínimo tiempo de la ejecución  de la obra, y luego se van llevando todas las ganancias a la capital. Una suerte de repetición de la colonia, en la que español estaba en América, sólo el tiempo necesario de explotación, sin perspectiva de futuro en la tierra como sucedió con el colonizador inglés en EEUU.
Aquí hay una coalición que funciona muy bien para sus intereses entre los políticos nuestros y los empresarios tarijeños. Un contubernio en el que el político se queda con una buena coima y el empresario se hace de un contrato con sobreprecio y obras de mala calidad sin fiscalización.
La paradoja es que Yacuiba tiene como el principal generador y difusor de las ideas a una persona con abolengo tradicional chapaco, propietario del único medio de comunicación escrito.
Yacuiba como ciudad es un pueblo, y sus alcaldes no pudieron liberarse de ese chip hasta ahora. Da la impresión que lo único que les interesaba es hacer cualquier obra de cemento, sin importar factores importantes como la utilidad, modernización, icnografía, organización, etc.
Se han construido edificio grandes que funcionan como mercados de pueblo. El único cambio que hicieron son añadirles una escaleras mecánicas que están de adorno, paralizadas, que no funcionan.  Estos imponentes edificios son verdaderas ratoneras, en el que los espacio se han distribuido en celdas pequeñas de muy mal gusto, como antiestético.
Están a punto de construir un nuevo mercado (Campesino), y van a repetir la misma lógica de los anteriores alcaldes, que construyeron un cajón grande con cientos de celdas ófricas, de mal gusto, mediocres. Sin creatividad, sin nada nuevo al margen de lo mencionado.
Hubiera sido muy bueno que esas dos enormes construcciones (Mercado Central y Lourdes), y la nueva que se pretende construir con una inversión de 100 MM de Bs., se hubieran diseñado como tipo Mall, en el que existan cines, discotecas, patios de comida, Restaurantes VIP, café VIP, boutiques, etc.
Este tipo de servicios le darían a Yacuiba una nueva imagen de ciudad, de confort, de comodidad, de opciones para el vecino que no tiene dónde ir con la familia a compartir.
Paradójicamente, en Yacuiba no existe un lugar para ir a hacer ejercicio con seguridad, a pesar de los grandes espacios que disponemos.
Los yacuibeños que desean casarse o una actividad social en un lugar adecuado, terminan haciéndolo en un garaje de un hotel o en uno de los muchos  galpones que son usados para todo tipo de eventos. Yacuiba no tiene un lugar adecuado como para la realización de eventos VIP. Si se deseara hacer un encuentro de presidentes de los tres países vecinos, prácticamente seria imposible porque no hay las mínimas condiciones. Se requiere con urgencia un Hotel de 5 estrellas, y para ello solo se necesita de hacer gestión de inversión privada, ofreciéndole al inversor –claro está- de las condiciones necesarias.
Yacuiba no tiene servicios básicos regulares, entendiendo aquellos servicios y obras de infraestructura que aportan al bienestar y vida saludable de la población, aquellos con un grado aceptable de cobertura en calidad y cantidad. Servicios como salud, energía eléctrica, gas, el agua, vivienda, alcantarillado sanitario y pluvial, internet, video cable, transporte (sistema de vías), alumbrado público, recolección de residuos solidos, seguridad pública, espacios para el esparcimiento y ocio, cementerio, establecimientos educativos,
Pienso que Yacuiba debería tener un cementero jardín privado, un hotel de 5 estrellas, transportes en Buses VIP a santa Cruz, Mall, supermercados, cines, teatros, discotecas, servicio de transporte eficiente y seguro, un parque urbano, Transporte regional (con Villamontes y Caraparí) de buses, etc.
Y de esto no tienen la culpa los arquitectos e ingenieros, sino los políticos que toman las decisiones.  No me canso de soñar y me pongo a pensar en las cosas que deberían hacer los nuevos lideres que la sociedad demanda.
En el último referendo del 20N, Yacuiba habló claro. Demostró que en su ADN está enraizada en la autonomía, pero que a pesar de no quiere más a los políticos actuales que ya están podridos, apoyó de manera indiscutible un estatuto cuestionado.
Tengo que esperanza que esta historia cambien, y Yacuiba encuentre el camino de la modernidad, y mejores las condicione de vida.
Es tiempo que Yacuiba deje de ser un pueblo, pero primero debe dejar la mentalidad pueblerina y convertirse en una ciudad moderna, con identidad propia, refinada, ordenada, con amplitud a ideas nuevas. Sólo si su élite cambia, por una nueva con nuevas ideas, nuevo chip.

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